1) Sé consciente de que no sólo estás enseñando conocimientos. Estás abriendo mentes y corazones; estás modelando vidas.
2) Escucha y respeta los sueños de tus alumnos y alumnas y anímalos a alcanzar otros todavía mayores.
3) Los niños y niñas necesitan un ambiente acogedor donde puedan sentirse seguros y respetados. Haz de tu aula este lugar.
4) La escuela puede ser el lugar donde los alumnos y alumnas descubran sus propias capacidades y valores contrarrestando las malas influencias de otros ambientes. Dales esta oportunidad.
5) Continúa tu formación. Sigue aprendiendo; desarrolla tus intereses. Vivirás más intensamente la enseñanza y te proporcionará nuevas perspectivas.
6) Cuida tu estado de ánimo. Ten en cuenta tus propias necesidades y problemas, de forma que no sean los alumnos y alumnas quienes paguen las consecuencias.
7) A lo largo del día podrás optar muchas veces por cualquiera de estas alternativas
Ensalzar o humillar,
Motivar o desanimar…
Elige conscientemente.
8) Ten en cuenta que tus alumnos y alumnas tienen capacidades diferentes. Utiliza varias técnicas de aprendizaje para desarrollar las distintas aptitudes: verbal, lógica, visual, corporal, musical, interpersonal.
9) Valora la singularidad de tu alumnado como una muestra de riqueza. Afirma en cada uno de ellos la variedad de sus talentos, sus diferentes herencias culturales.
10) Infunde confianza a tus alumnos y alumnas; que se den cuenta de lo importante que son, de que el mundo puede ser mejor porque ellos forman parte de él.